Reapretar la tornillería
Los numerosos tornillos y cierres que lleva la bici se pueden aflojar por diversos motivos, incluso en una bici nueva. La holgura provocada por un tornillo flojo puede dañar los componentes que la sufren, incluso de forma grave e irreparable. Y, si se llega a desmontar o aflojar algún componente vital durante la marcha, como el manillar, las ruedas o los frenos, por ejemplo, podemos tener un accidente grave. Para evitar esto, deberíamos revisar toda la tornillería periódicamente. Lo ideal sería hacerlo antes de cada salida y usando llaves dinamométricas para dar a cada tornillo el par de apriete correcto. Si por falta de tiempo no podemos revisar todo antes de cada salida, deberíamos hacerlo, al menos, con la potencia, el manillar, las bielas, los tornillos del basculante, si tenemos suspensión trasera, y los cierres de las ruedas.